sábado, 2 de enero de 2010

Año nuevo, vida nueva.

Había controlado a Gómez durante todo el ciclo lectivo. Ya lo había tenido como alumno y consideraba que podía ser tan problemático como el año anterior. El chico era buen estudiante, pero su comportamiento distaba de lo que ella consideraba lo adecuado.
“Gómez: cierre la boca”, “Gómez lo voy a amonestar”, “Gómez pase al frente”, “Gómez para mañana traiga...”, “Gómez sáquese el chicle de la boca”, “Gómez se va a pasar el verano estudiando”, Gómez, Gómez, Gómez.
Lo que ella no percibía era que ya con 18 años, el alumno ni siquiera tenía la intención de seguirle la corriente. Menos aún de enfrentarla. Por su cabeza pasaban otras historias. A lo sumo, lo único que quería era terminar los estudios para tomar su mochila e ir en busca de otras voces que le dieran una tonalidad distinta y de otros ojos que lo miraran diferente. Pero ella estaba tan oculta y cerrada, que necesitaba a alguien en quien depositar su ira.
El año había finalizado y Gómez le había cerrado la puerta a una etapa de su vida. Ella buscaba opciones, mientras acariciaba a su gato. La soltería le pesaba a los 45, al igual que su familia. Entonces inició una búsqueda. Un hobby, un viaje, una lavada de cara a su departamento. Hasta que una colega la invitó a pasar la noche de Año Nuevo con un grupo de amigos.
Tal vez ese podía ser el comienzo del cambio. Aceptó. Sin embargo, no demostró demasiado entusiasmo. Ni siquiera reparó en su imagen. Usó una de las tantas blusas que se ponía a diario y la clásica falda negra que ya la identificaba. Tomó el bolso raído. Arrancó la hoja del bloc donde había anotado la dirección y salió.
No le costó mucho encontrar la casa. Conocía la zona. Bajó del auto pensando que tal vez debería volver a su departamento. Por qué había tenido la loca idea de empezar el año con desconocidos. El sonido del hambre en el estómago la devolvió a la tierra cuando su dedo ya estaba apoyado en el timbre.
Segundos más tarde, Gómez le abría la puerta y le daba la bienvenida a su casa.

4 comentarios:

Katy dijo...

Cosas del destino. No sabes nunca dónde te sale al encuentro. Feliz Año Gabriela
Un beso

fher dijo...

Feliz año, niña!!!
Yo ya había inventado una historia de amor entre Gómez y la profe, jaja... pero bueno, en esteaño pueden pasar muchas cosas todavía, no?

Besos

K. dijo...

Ahá así es, las sorpresas de la vida...
un abrazo
Mary

Pluma Roja dijo...

Hola, buenos días. Recién hoy descubrí tu visita a mi blog. Vengo a agradecerte y a conocerte. Te sigo, me gustó mucho tu relato, lo siento de calidad. Me interesa que intercambiemos.

Te sigo, y te invito para que hagas lo mismo. Mi blog: plumarojablogspotcom.blogspot.com

te espero, sígueme tu también. Hasta pronto.