Mostrando entradas con la etiqueta De aromas y sabores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta De aromas y sabores. Mostrar todas las entradas

sábado, 25 de abril de 2009

Amor....hoy cocino yo

Yo no estuve presente, como muchos otros que se encargaron de repetir la historia. Pero sí doy fe de que sucedió y de que es algo que nos puede pasar. Al poco tiempo de haberse casado, la esposa decide preparar una comida especial. Elige pollo al horno. Todo iba bien, hasta que, según comentan, empezó a sentirse un olor particular. Fue cada vez más intenso. Y más. Algo sucedía con esa comida. Despedía un aroma que haría que los tórtolos no olvidaran su etapa mielera.
La mujer había sacado el pollo de su envoltorio y lo había metido al horno. Así, como viene. ¡Nunca se percató de que en su interior estaba la bolsa plástica con los menudos!

La historia sirvió para algo:
1- Para demostrar que el amor no entra por el estómago.
2- Para que otras sepan que el pollo suele traer bolsitas con sus vísceras en su interior.
3- Y para que muchos amigos cabrones del marido se mataran de risa...(bueno, algunas de nosotras también nos reímos, un poquito, debo admitirlo)

La duda

Una de mis mejores amigas me contó una vez, que otra de sus amigas, al poco tiempo de haberse casado, le ofreció un té a su marido. Puso el agua a hervir y cuando estuvo lista, se encontró con una duda. Entonces la llamó por teléfono.
-Ché, te llamo para preguntarte algo que no sé cómo es
-Sí, que pasó
-Mirá le dije a Claudio que si quería que le preparara un té y me lo aceptó.
-¿Y?
-Es que ahora que tengo que hacerlo, tengo una duda
-¿Cuál?
-¿Qué tengo que poner primero, el saquito de té o el agua?

jueves, 23 de abril de 2009

El poder está en el secreto

Que puede tener de difícil hacer una torta casera. Para algunas nada. Para otras todo. El tema es que cuando encontrás la receta perfecta no parás de hacerla. Hoy en día cualquiera puede preparar el bizcochuelo más rico del mundo sólo con sacar la receta de Internet.
Pero hay mujeres que transforman cada gramo de harina en un poderoso secreto que deciden llevarse a la tumba. Esa es la historia de Mariana. Un día le pasé una simple receta de bizcochuelo de chocolate. Tan simple que hasta puede realizarla una niña. Pero tiene un paso específico que realizar para que quede esponjosa .
Mariana no sólo hizo la torta sino que la llevó a la casa de una parienta. Y logró el resultado esperado. Su preparación era la mejor. Pero entre más tortas hacía mayor insistencia ponían sus amigas para que le dijeran cómo la hacía.
El poder del secreto de Mariana intrigó a su más cercana enemiga: su suegra. Y Marianita decidió poner en ese ingrediente su venganza. Ella haría que la madre de su amado hiciera lo imposible por averiguarlo. Han pasado semanas desde que le di la receta. Y los logros se inclinan para un solo lado de la balanza.
Mariana ha llegado a engañar a la suegra anunciando agregados insólitos. Ha esperado la más mínima distracción de su enemiga para dar el último toque. Le ha pedido a su marido que la entretenga para poder terminar su preparación. Y con todas esas artimañas a logrado lo que había deseado por mucho, mucho tiempo: ganar una batalla. Ella lleva una batalla ganada a través de la cocina. Ella se prepara para la próxima sabiendo en su interior que ha descargado su bronca, su impotencia, su intolerancia, simplemente con una taza de agua.